jueves, 14 de abril de 2011

Creo que para poder disfrutar algo, ese algo nos tiene que gustar. Podemos ser muy buenos haciendo, manejando o controlando determinado aspecto de la realidad, pero si no nos gusta no hay caso. Por ejemplo, a mi me encanta escribir, podria estar dias y dias seguidos escribiendo acerca de cualquier boludes que se me cruce delante de la vista o de cualquier pensamiento que tenga en mi cabeza, y realmente no me interesaría si llegaran a decir que lo hago bien o lo hago mal o si yo misma pienso que lo hago bien o mal, porque lo disfruto, disfruto cada letra, disfruto leer un texto y corregirlo mil veces si es necesario hasta lograr el balance que a mi me parezca correcto. Podría ser la peor escritora de la tierra, y sin embargo, no dejar nunca de escribir. Digo el escribir como un ejemplo, pero tambien podría decir que sé que no soy la mejor alumna en lo referente a mi carrera, sé que no tengo las materias al día, pero también sé que no me sentiría tan cómoda en ninguna otra carrera como me siento con lo que estoy estudiando, a pesar de los miles de tropiezos que tenga no me imagino estudiando otra cosa, porque esto es lo mio, esto es lo que me gusta y para lo que siento que realmente sirvo aunque a veces no me esfuerce tanto como me gustaría o como debería. Como así también podría hablar de habilidades manuales y decir que sé que no soy la mejor ni la mas prolija del mundo pintando, pero a mi paracer  no hay mejor manera de ordenar mis pensamientos que poner musica a todo lo que da y pintar lo que sea, porque por mas desprolijo que me salga, disfruto pintar y cantar a los gritos, me da paz. Y como para dar un contraejemplo, podría hablar de las matemáticas, en las cuales, con toda la humildad del mundo posible, sé que me puedo manejar bastante bien, sé que son de esas cosas que no me cuesta entender y controlar, y a pesar de eso, no podría dedicar mi vida a algo relacionado con las matemáticas. No se porqué o cómo, pero la simple idea me causa rechazo. A lo que iba con toda esta perorata de lo que hago bien o mal es que, por mas que queramos, no podemos elegir lo que nos gusta o como nos gusta o entender porque nos gusta, podemos disfrutar haciendo eso para lo que servimos, disfrutar aquello para lo que estamos hechos. No importa si lo hacemos desastrosa o perfectamente, el punto esta en que si lo disfrutamos nunca vamos a notar esa diferencia del bien y el mal, y a la larga o a la corta, todo lo que nos hace bien trae buenos resultados.

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