miércoles, 15 de junio de 2011

Thomas Khun realizó un amplio trabajo analizando la estructura de las revoluciones científicas, él decia que las ciencias comenzaban con una etapa precientifica, que se daba solo una vez y en la que no existia consenso sobre alguna teoría en particular. Cuando se llegaba al consenso, la teoría predominante, junto con los métodos, la terminología y la clase de experimentos, podía comenzar a llamarse ciencia normal. Obviamente, despues de esto, era probable que se atravesaran varias fases de ciencia revolucionaria, durante las cuales el paradigma que consensuaba la ciencia entra en un periodo de crisis, surgen oponentes, miradas criticas y hasta sus mismos seguidores comienzan a dudar de la  veracidad de el. Esto lleva al surgimiento de nuevas concepciones acerca de esta ciencia, y a una lucha por la predominancia, que inevitablemente va a ser ganada por un paradigma nuevo, que reuna otras características diferentes, mas amplias  y mejores  que el paradigma anterior. 
         Toda esta historia, que seguramente les resulto aburrida, me hizo entender que en la vida real, todo es (mas o menos) parecido a la historia de las ciencias. Quiero decir, si en lugar de "ciencia" utilizáramos la palabra "elección", pondriamos los pasos de la siguiente forma: siempre llega un momento en el que una decisión nos marca, nos deja un "antes" y un "después", nunca sabemos que esa elección nos va a influir tanto como lo hace, porque tenemos a nuestra disposición todas las demás opciones, algo así como la etapa precientifica. La vida, o nuestra conciencia, nos obliga a tomar una decisión, a elegir uno de los caminos. Ante esto, elegimos el que nos parece que reúne todos los requisitos de lo que queremos ser, de lo que nos va a ayudar a cumplir nuestros objetivos, estaríamos entrando en la etapa de la "ciencia normal". Querramos o no, en algun momento, esa elección nos va a hacer dudar de nosotros mismos, de nuestra capacidad, nos va a hacer dudar acerca de si elegimos bien o mal. Nos van a surgir nuevos caminos, nuevas opciones, nuevas alternativas, nuevos paradigmas. Ante esto, tendremos que elegir un paradigma nuevo, alguno que resuelva todas nuestras recientes inquietudes, que nos devuelva la calma, que nos haga volver a ser nosotros mismos, que nos vuelva a hacer "normales", que nos "contenga" mas, que sea mejor que el anterior y que lo supere ampliamente. Pero también, a diferencia de lo que ocurre en la ciencia, en la vida puede suceder que no necesariamente tengamos que cambiar nuestra concepción, que no tengamos que elegir si o si un paradigma nuevo, creo que otra de las opciones es seguir eligiendo lo que elegimos al principio, que todo y todos pasamos por etapas de "revoluciones" y que nosotros mismos somos los dueños de nuestros paradigmas y de nuestras refutaciones, que muchas veces reelegir no significa no cambiar, si no, aceptar que todo tiene su lado amargo, sus conflictos que resolver, sus puentes que cruzar, que un tropezón, por mas gigante que sea, la mayoría de las veces no es caída, y que siempre, pero siempre, una reelección también implica avanzar. Porque después de todo, reelegir en realidad es elegir.

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